Pilas y cargadores

En teoría a más miliamperios más tiempo durarán las pilas. Si tuviéramos una pila de 2400mAh en un dispositivo que consume 10mA, por ejemplo, la pila tardaría unas 240 horas en descargarse. Recalquemos «en teoría», porque en realidad depende mucho del tipo de pila y de otros factores; e incluso podemos encontrarnos con que distintos fabricantes utilizan métodos ligeramente distintos para medir la capacidad, por lo que en realidad no es un método del todo fiable para comparar pilas, incluso siendo estas del mismo tipo.

 

Otro punto a tener en cuenta es la química en la que se basa la pila. Básicamente los tipos de pilas que podemos encontrar actualmente son las alcalinas, las NiCd (níquel-cadmio) y las NiMH (níquel e hidruro metálico).

Las alcalinas son las más comunes y son relativamente baratas pero no están diseñadas para los altos consumos de energía de los dispositivos actuales, por lo que en aparatos de alto consumo eléctrico dejarán de funcionar en poco tiempo. Esto ocurre porque, aunque sigan teniendo la energía necesaria en su interior, no son capaces de suministrarla con la suficiente rapidez.

En efecto, aunque la pila alcalina tenga una tensión de 1,5V al comienzo de su vida útil, este potencial disminuye rápidamente, mientras que las NiCd y NiMH mantienen una tensión de unos 1,2V hasta descargarse. Las alcalinas, por lo tanto, solo proporcionan la carga completa que prometen si las descargamos lentamente.

Si probaramos una cámara digital con dos pilas de igual capacidad, digamos de 1000mAh, siendo una alcalina y una de NiMH, la NiMH podría llegar a durar 3 o 4 veces más que la alcalina. Pero ojo, aunque la alcalina deje de funcionar en este aparato, sigue teniendo energía, y podemos seguir utilizándola en aparatos de más bajo consumo: ¡no la tires!

Desde hace un tiempo también existen pilas alcalinas diseñadas para los aparatos con alto consumo de energía, como son la gama Ultra de Duracell o las Energizer Titanium, aunque la mejora no es espectacular (sobre un 30%). En todo caso si solemos comprar bastantes pilas siempre nos interesará más comprar pilas recargables por simple economía.

Y si bien es cierto que existen pilas alcalinas recargables, estas tienen poca capacidad y duran muchos menos ciclos de carga que las NiMH y las NiCd. De hecho las pilas alcalinas normales también se pueden recargar mediante un cargador especial, a pesar de las advertencias de los fabricantes, aunque no merece demasiado la pena teniendo en cuenta el riesgo y las alternativas.

De las dos alternativas a las alcalinas las NiCd son las más antiguas. Actualmente las NiMH las han reemplazado en la mayoría de las aplicaciones debido a que una NiMH puede almacenar bastante más carga que la NiCd equivalente, no contienen cadmio, que es un metal pesado muy tóxico, y no sufren apenas de efecto memoria, por lo que no es necesario descargarlas antes de cada recarga. En las mejores condiciones posibles las pilas NiMH pueden durar unas 1000 recargas, o lo que es lo mismo, más de 3 años recargando las pilas diariamente.

El problema de las NiMH (y las NiCd) es la tasa de descarga, y es que estas se descargan poco a poco aunque no las utilicemos. A temperatura ambiente algunas pilas NiMH pueden llegar a perder un 1% de su carga por día, lo que al cabo de un mes sumaría un 30% de la carga (a mayor temperatura, mayor tasa de descarga, y viceversa). Las pilas alcalinas, por otro lado, no pierden más de un 2% al año aproximadamente.

A nadie le hace gracia necesitar unas pilas urgentemente y comprobar que el pack que habías guardado hace tiempo se ha descargado por si solo; por ese motivo dentro de las NiMH os puede interesar buscar pilas de baja tasa de descarga: pilas basadas en una tecnología introducida por Sanyo a finales de 2005 con su gama Eneloop (AA de 2000mAh, AAA de 800mAh) que consigue rebajar la tasa de descarga a un 15% anual. Ejemplos de pilas especialmente buenas que incorporan esta tecnología son las Powerex IMEDION (AA de 2100mAh, AAA de 800mAh), las Kodak Pre-Charged (2100mAh) o las GP Recyko (2100mAh), todas por precios cercanos a los 15€.

Si no necesitas pilas de baja tasa de descarga pueden interesarte, por ejemplo las Sanyo de 2700mAh o las Duracell de 2650mAh.

Por último, de nada serviría que compráramos las mejores pilas del mercado si utilizamos cargadores de poca calidad, que pueden acortar significativamente la duración de nuestras pilas. A la hora de comprar un cargador es importante buscar uno que sea capaz de determinar cuándo se ha terminado de cargar la pila, de forma que se desactive y no continúe generando calor. Esto se consigue comprobando si hay una caída de tensión que indica que la pila está llena (por diferencia de voltaje; cargadores delta V o dV) o que la energía con la que se debería llenar la pila está empezando a transformarse en calor (por diferencia de temperatura; cargadores delta T o dT).

También es conveniente alejarse de los cargadores ultra rápidos, que prometen cargar nuestras pilas en menos de 1 hora, y es que la corriente necesaria para cargar las pilas con esta rapidez genera grandes cantidades de calor, que como hemos dicho es uno de los mayores enemigos de las pilas.

Cualquier cargador de marca conocida que cuente con estas características os servirá, pero si sois especialmente exigentes podéis encontrar cargadores más avanzados con ventiladores, analizador, carga independiente, … Un ejemplo sería el Powerex MH-C9000, cuyo coste es de unos 50-60€.

Para terminar el artículo, después de tanto texto, echemos unos números para comprobar lo que podemos ahorrar en pilas. Unas pilas alcalinas AA de 2100mAh pueden costar unos 6€ el pack de 4 o lo que es lo mismo, 1,5€ por pila. La energía que puede proporcionar cada una de estas pilas es de 3,15 vatios hora (2,1Ah * 1,5V). Esto implica que cada kWh (kilovatio hora) tiene un coste de 476€.

Ahora echa un vistazo a tu factura de la luz y verás que el kWh te sale probablemente a 0,112€. A esto habría que añadirle, evidentemente, la potencia contratada, el alquiler del contador y los impuestos, además del coste de las recargables y de un cargador. Con todo el coste de las alcalinas seguirá siendo cerca de 1.000 veces el de recargar las pilas.

Artículo original: mundogeek.net