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10 reglas para la realización de una web corporativa

  1. Cuidar la usabilidad y el diseño. La ventaja de la web con respecto a los medios tradicionales es que el usuario pueda ser capaz de encontrar lo que busca y desechar lo que no le interesa de una manera rápida y eficaz. Si el cliente necesita utilizar el buscador es que algo falla en el flujo de navegación.
  2. No utilizar direcciones de servicios gratuitos. El coste de un dominio y un hosting no es elevado, y nos permite tener el control sobre nuestro nombre en internet. Igual de importante es no utilizar direcciones correo gratuitas. El @hotmail.com o @yahoo.es es un error de imagen corporativa cuando intercambiamos información con nuestros clientes, y deja una mala imagen en las empresas que todavía utilizan estos servicios.
  3. Mostrar los datos de contacto. Si lo que buscamos es tener presencia en la web y que potenciales clientes nos encuentren, los datos de contacto deben de ser fácilmente visibles. El usuario debe ser capaz de contactarnos por teléfono, e-mail, fax o acudiéndo a nuestras oficinas.
  4. No introducir elementos multimedia no se puedan desactivar. Hay que evitar pesadas introducciones en flash y reproducción de sonidos, pero en caso de que fueran estrictamente necesarios, que puedan ser fácil y rápidamente desactivados por el usuario.
  5. No utilizar la estructura de la propia compañía para estructurar la información en el sitio web. Un buen organigrama no necesariamente ha de ser fácilmente comprensible para personas ajenas a la organización. Igualmente es un error diseñar el sitio para la autocomplacencia de los altos ejecutivos de la empresa. El sitio y sus contenidos deben estar enfocados a la audiencia objetivo. ¿Lo son ellos?
  6. No incluir elementos sin saber la razón, simplemente porque lo hace la competencia. Tampoco enlazar con webs no relacionadas. Si se hace para mejorar el posicionamiento, hay otras formas mucho mejores de hacerlo.
  7. No mostrar secciones en construcción. No es bueno para el cliente ni para la empresa que haya ‘partes inacabadas’ visibles on-line. Sería como permitir que nuestros clientes tuvieran que pasar por una zona en obras para acceder al despacho de gerencia o la sala de juntas. Para eso es mejor no mostrarlas hasta que tengan contenido.
  8. No introducir publicidad no relacionada y abusiva. Prohibido añadir publicidad externa, bien adsense o banners en flash con anuncios muy intrusivos. Una web corporativa debería ser una web informativa sobre la historia, servicios y productos de la web. La inserción de estos anuncios, daña la imagen de la empresa.
  9. Evitar la verborrea corporativa.Se deben evitar sitios que comienzan cargando un logotipo gigantesco que requiere demasiado tiempo de carga y muestren páginas vacías de contenidos con información halagadora hacia la empresa. Los excesos de artículos autoreferenciativos y enlaces externos hacia otras webs con artículos de la propia compañía acabarán derivando en que el usuario pierda interés en navegar en nuestra web.
  10. Reservar recursos adicionales para el mantenimiento cuando el desarrollo del sitio esté finalizado. Un presupuesto anual para enriquecer la página con contenidos, y adecuarla al rumbo de la empresa y del mercado es fundamental para que nuestro contenido no quede obsoleto o distante de la realidad actual.

Y algunos elementos no recomendados en el diseño de un sitio web genérico:

  • Texto parpadeante. Hace difícil la atención a cualquier otro elemento de la página.
  • Animaciones innecesarias. Al tiempo que retrasan la visualización de la página, distraen la atención del usuario al igual que el texto parpadeante
  • Textos deslizantes. Leer un texto que se mueve es incómodo, marea, produce fatiga y no permite fijar la atención en otros elementos.
  • Combinaciones ilegibles de texto y fondo. Su lectura requiere esfuerzo y produce en ocasiones dolor de cabeza. Se debe tener en cuenta el contraste de luminancia entre el texto y el fondo.Encabezamientos decorados. Las imágenes publicitarias generalmente tardan mucho tiempo en visualizarse, impiden la carga del resto de la página y frustran al usuario.
  • Cualquier elemento que parezca publicidad. La ceguera a los banners hace a los usuarios ignorar contenidos propios de la página porque toman formas que se parecen a la publicidad.
  • Títulos sin sentido fuera de contexto. En los medios de comunicación tradicionales los títulos tienen una función diferente. En Internet son también enlaces que aparecen fuera de contexto y deben guiar la navegación del usuario.
  • Recomendaciones para el cambio de resolución del monitor. Solo una minoría de usuarios cambian la resolución del monitor para adaptarla a una página determinada.
  • Uso de frames. Los frames no funcionan en muchos navegadores como debieran e incluso cuelgan a muchos de ellos. Por otro lado, hacen imposible saber la posición en la estructura del sitio web, impiden volver al lugar de origen del usuario, imprimir correctamente la página y su guardado en el disco duro.
  • Apertura automática de nuevas ventanas del navegador. El usuario no agradece que se abran nuevos sitios web sin su consentimiento. En Internet es el usuario el que mantiene el control y percibe como hostil una acción que pasa por encima de éste. Además existen muchos usuarios que no saben manejar varias ventanas del navegador al mismo tiempo.

Crear y mantener una página web

Poco más de un lustro más tarde los blogs empezaban a despuntar. Su éxito era en parte debido a la facilidad con la que un usuario podía publicar una entrada en su blog. ¿Qué había cambiado? Simple, los blogs contaban con un sistema gestor de contenidos, un CMS (Content Management System), muy sencillo pero, sobre todo, fácil de usar.

Hoy coexisten las dos maneras de hacer webs, cada una con sus ventajas e inconvenientes. Si pensamos introducir cambios en el sitio web de manera poco frecuente y la estructura no es compleja, muy probablemente un sitio estático sea la mejor solución. Un sistema gestor de contenidos nos permitirá realizar cambios frecuentes y mantener una estructura de información más sofisticada, entre otras ventajas. A cambio, un CMS necesita una infraestructura que hay que instalar y mantener. Como veremos más adelante, tenemos un abanico de opciones para esa infraestructura, que van de las sencillas de mantener pero limitadas en opciones y capacidad de personalizar a las más potentes pero, a su vez, más exigentes en recursos y conocimientos.

Creando una web sencilla

Así, cuando la página no pretende más que ofrecer una información puntual que no debe cambiar, puede ser interesante usar opciones sencillas y a priori menos costosas que los sistemas de gestión de contenidos.

Las páginas web estáticas (a priori aquellas que no usan un CMS) suelen necesitar menos recursos del servidor que las dinámicas. En primer lugar la página se crea una vez y a partir de ahí el servidor se limita a servirla a todos los usuarios que la pidan. No necesita ni traducciones, ni consultas a una base de datos ni nada similar. A cambio la modificación del contenido siempre será algo más costosa, normalmente requerirá ser trabajada en un ordenador local para después subirla al servidor mediante FTP. Es una buena opción en los casos en que la página web cambia poco, porqué el coste más elevado en las modificaciones se compensa con menos necesidades y por tanto menos coste en el servidor.

Una primera opción, seguramente la más flexible y potente, puede ser crear una página web con algún programa que permita la edición de (X)HTML como puede ser Adobe Dreamweaver, Microsoft Expression Web o KompoZer. Esta opción es sencilla aunque requiere conocimientos avanzados de (X)HTML y de un programa cliente de FTP.

Otra posibilidad es utilizar un servicio web que nos permita crear y almacenar una página web con un sencillo editor. Es el caso de Geocities, Google Page Creator, Páginas Web Gratis o EveryOneWeb. La ventaja es que no son necesarios conocimientos de (X)HTML ni un cliente FTP porqué las páginas se hacen sobre el servidor, pero a cambio estos servicios suelen crear páginas con estructuras muy rígidas y muy parecidas unas a otras.

Sistemas gestores de contenidos

Un CMS es un software que facilita la gestión de los contenidos de una página web. Su utilidad es manifiesta cuando la página se modifica frecuentemente, como un blog, una revista o la web de una empresa que actualiza a menudo la información corporativa.

En un CMS los contenidos se guardan separadamente de la presentación, generalmente en una base de datos (BD). De esta manera, cada vez que se solicita una página, el servidor debe obtener los datos de la BD y juntarlos con la información de la presentación para servir al cliente la página final. Este proceso suele requerir un servidor más potente que en el caso de páginas web estáticas, pero a cambio, la introducción de nuevos datos o la modificación de los existentes, sólo requiere el uso de un formulario que se encargará de guardar los datos en la base de datos.

Actualmente la variedad de sistemas gestores de contenidos es muy elevada: En CMSMatrix, tienen una comparativa de más de 900; y no están todos. Así, buscar el más adecuado para un determinado proyecto es una tarea muy complicada y generalmente los usuarios tienen tendencia a usar aquel que conocen, aunque no se adapte a lo que realmente quieren hacer.

Generalmente los CMS ofrecen posibilidades de personalización muy altas. Todos ofrecen diferentes plantillas para personalizar la presentación, y los genéricos, además, ofrecen numerosas opciones para añadir funcionalidades al sistema. Incluso en aquellos CMS donde no se ofrecen excesivas funcionalidades, no es extraño que ofrezcan un conjunto de funciones pensadas para que el usuario pueda modificar completamente el aspecto o pueda añadir funcionalidades creando plugins.

Para seleccionar adecuadamente un CMS existen algunas clasificaciones que pueden sernos de utilidad. Por una parte, la clasificación tradicional es la que se refiere a la utilidad que se dará al sistema. Sin ser una clasificación perfecta (una de las características de los CMS es su flexibilidad que les permite hacer más cosas que aquellas para las que fue creado) si puede ser un buen punto de partida.

Clasificación de CMS según el tipo de gestión y/o contenidos

Esta es la clasificación más comúnmente usada. Sin embargo es una clasificación extraña porqué mezcla la manera como se gestiona el contenido y el tipo de contenidos que se gestionan. Sin embargo el resultado es una clasificación muy completa.

En esta clasificación encontramos los siguientes tipos de gestores de contenidos:

Genéricos. Están pensados para ofrecer servicios de diferentes tipos y pueden usarse tanto para gestionar un blog personal, como un portal, una revista, una tienda,… En esta categoría se incluirían Plone, OpenCMS, MySpace, TYPO3, Mambo, Joomla o Drupal.

Blogs. Son los CMS especialmente creados para la gestión de diarios personales. Son CMS de blogs WordPress, B2Evolution, Movable Type, Blogger.

Wikis. Los wikis son un tipo de CMS pensados para que varios usuarios creen un documento o un conjunto de documentos de manera comunitaria. Mantiene un registro de modificaciones, lo cual permite ver en cada momento que cambios ha hecho cada usuario. MediaWiki es seguramente el CMS de este tipo más conocido, por ser el que se usa en la Wikipedia, aunque también son dignos de mención TikiWiki, PikiWiki o PmWiki.

Foros. Estos CMS permiten la gestión de foros de discusión. Son conocidos phpBB, PunBB, MyBB o SMF.

Galerías de imágenes. Permiten subir y gestionar imágenes, crear álbumes, enviar fotos a imprimir, ejemplos clásicos son Gallery, Flickr, PicasaWeb o Coppermine.

Comercio electrónico. Son CMS especializados en la gestión de sitios que se dedican a la compra-venta de productos a través de la web. Algunos ejemplos son osCommerce, Magento o PrestaShop.

De todas formas, esta clasificación aun siendo tal vez la más clara, no es del todo exacta. El motivo es que los gestores de contenido son muy flexibles y muchas veces pueden ser usados para webs que no guardan relación con el uso original que pretendió su creador.

Servicios de CMS

Aunque muchos de los CMS que acabamos de ver requieren ser instalados en un servidor web propio, existen también empresas que se dedican a ofrecer como servicio un CMS compartido. En estos casos, a pesar de que el CMS está compartido por cientos o miles de usuarios, en la práctica cada uno de ellos trabaja con el sistema como si fuese un usuario único.

Es el caso de WordPress o Blogger, como gestores de blogs, MySpace como CMS genérico, Pikiwiki como wiki o PicasaWeb o Flickr como galerías de imágenes. La gran ventaja de estos CMS es que para usarlos sólo hay que darse de alta en el servicio. A cambio las posibilidades de adaptación son menores.

Los CMS instalables son más adaptables, pero a cambio requieren un espacio web propio del usuario, así como mantenimiento y actualización constantes.

Clasificación según las características necesarias del servidor

No todos los CMS utilizan los mismos lenguajes de servidor ni funcionan sobre los mismos tipos de servidores. Por eso es importante saber que requerimientos tiene el CMS que queramos usar. La siguiente tabla muestra los algunos gestores de contenidos y sus requerimientos técnicos:

De nuevo, comentar que CMSMatrix puede ser un buen punto de partida para ver las características del CMS que queremos instalar y sus requerimientos técnicos. Sin embargo siempre es bueno consultar las webs de los programas para asegurarse de que los datos son correctos y tener en cuenta que no todos los CMS aparecen en CMSMatrix.

Personalizando un CMS

Una de las características más interesantes de los CMS son las posibilidades de personalización. Unos párrafos antes escribía que los sistemas gestores de contenidos acostumbran a disponer de varias plantillas para adaptar la presentación a las necesidades del usuario. También suelen permitir la inclusión de pequeños programas (llamados plugins) que añaden funcionalidades, generalmente desarrollados por usuarios con necesidades concretas que se solucionan ellos mismos y que después ceden a la comunidad o, en algunos casos, comercializan.

La comunidad de desarrolladores y usuarios formada alrededor de cada CMS es, además, otro factor clave a la hora de elegir una u otra herramienta. En primer lugar, porque es importante que haya un núcleo fuerte de desarrolladores que mantenga el código y añada funcionalidades, tanto dentro de la propia herramienta como en forma de plugins. Además, la comunidad de diseñadores es esencial para que no todas las instalaciones de un CMS tengan exactamente el mismo aspecto.

Para poder permitir el desarrollo de plugins y facilitar la creación de nuevas plantillas que permitan personalizar la presentación de las páginas creadas con un determinado CMS, los creadores de este tipo de software suelen proporcionar abundante documentación sobre las funciones que permiten el acceso a los datos.

Un caso particular es el de las plantillas. La creación de plantillas para CMS es una tarea compleja que requiere leerse bien los manuales que los equipos de desarrollo suelen publicar. Dependiendo del proyecto, la documentación puede ser más o menos completa y el desarrollo de plantillas más o menos compleja. Un ejemplo de documentaciones bien hechas son las de WordPress y la de Drupal.

Enlaces artículo:

Introducción a los Sistemas de Gestión de Contenidos (CMS) de código abierto (Xavier Cuerda Garcia y Julià Minguillón Alfonso)

http://mosaic.uoc.edu/articulos/cms1204.html

Via: mosaic.