| El valor de las cosas |
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| jueves, 26 de junio de 2008 17:59 | ||||
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Una historia relacionada con una anterior noticia, e igualmente basada en un caso real. Para ilustrar el ejemplo de 'lo que valen las cosas', nada mejor que un caso práctico, reciente, y sufrido en carnes propias. Recientemente nuestra empresa se puso en contacto con una 'consultoría' de software libre para que nos presentaran un producto con la intención de probarlo, conocerlo, y comercializarlo, convirtiéndonos así en distribuidores, y por tanto generando trabajo a la susodicha empresa. Después de presentarnos una propuesta económica, y quizá esto fue culpa de ambas partes, se precipitó la asistencia de un técnico a nuestras instalaciones, ya que supuestamente era el único momento en el que iban a tener disponibilidad en mucho tiempo. No obstante, se dieron a conocer nuestras necesidades, y pensamos que no debería haber ningún problema. ![]() Hasta aqui todo bien. Hay de decir que el técnico que nos enviaron (que no era un técnico) no tuvo culpa de nada, e hizo de su parte por intentar dejar las cosas funcionando. Como la instalación se tuvo que hacer en un sistema operativo con el que no estaba familiarizado, se perdió mucho tiempo en este proceso, tiempo precioso, que de haber organizado las cosas de otra manera, hubieramos dispuesto para conocer el funcionamiento del programa. No obstante, se ayudó en todo momento al 'técnico' desde nuestras instalaciones para poder finalizar con la instalación y poder pasar a lo que de verdad nos interesaba, la puesta en marcha y formación del programa. Cosas básicas como la instalación de paquetes, el mapeo de puertos o hasta el cambio de contraseñas se tuvieron que realizar por nuestros técnicos, dado que nuestro único objetivo era acelerar este proceso (quizá teníamos que haber dejado al personal 'técnico' a su suerte, al fin y al cabo, venía y se le pagaba para eso). Una vez instalado el programa, y tras arrancarlo, se producen una serie de errores, propios de alguien inexperto con este software. Obviamente esta son la clase de errores que nosotros, por desconocimiento, nos hubieramos encontrado, y por eso elegimos pagar a terceros para que nos ofrecieran la solución. El malfuncionamiento de los usuarios creados por la 'consultora' (problemas con los permisos, solucionados finalmente creando otros usuarios con diferente nombre), los módulos que no funcionan, módulos que se habían pedido antes del presupuesto (y que estaban contemplados en el mismo) y que no saben como instalar y las traducciones del programa aleatorias según el equipo utilizado son algunos de una larga lista de problemas que tenemos. Tras analizar los errores no solucionados (y que no se iban a solucionar, por lo menos en aquel momento), procedemos por primera vez al uso del programa (que al fin y al cabo, era lo que nos interesaba). Apenas una hora después, y tras intentar facturar sin éxito (no hay campo para el NIF, luego no se puede facturar), no poder hacer remesas (porque el módulo no es operativo), no contar con campos para la retención a clientes, y tratando de superar todos estos problemas, el 'técnico', superado por el cansancio de un día intenso, nos confiesa que no llega a más, y decidimos dejarlo en ese momento. No porque hubiéramos terminado, sino porque entendemos toda persona tiene su límite, y él lo había sobrepasado. Quedamos en ese momento pendientes de soluciones, que supuestamente llegarían de la mano de sus jefes, dado que él no tiene capacidad de decisión al respecto. Independientemente de esto, y dado que había hecho un largo viaje para realizar la instalación (y obviamente tenía que hacer noche en nuestra ciudad), quedamos con él, a nivel personal, para invitarle a cenar y hacerle una pequeña visita guiada por el casco histórico de la ciudad, la cual disfrutó mucho, tal y como nos confesó y publicó más adelante en su blog personal. A la espera quedamos, por tanto, de soluciones para nuestro problema, ya que no se pudo hacer nada de lo que había planificado. ![]() Nuestra sorpresa fue mayúscula, cuando el siguiente día laboral, se nos solicitaron los datos para el envío de la factura por ¿los servicios prestados?. La empresa, posiblemente informada parcialmente por su trabajador, dió por finalizado el trabajo y ya solicitaban el cheque. Cuando se les explicó que hubo una serie de problemas que no permitieron dejar en marcha el programa, optaron por "dar al cliente y la visita por perdidos" (sic) y solicitar nuevamente nuestros datos para enviar una factura de gastos. Ni siquiera les llegamos a pasar la lista con todas las incidencias que anotamos a medida que iban surgiendo, ni creo que sean conscientes de lo mal que lo hicieron (a nivel técnico y como consultoría). Aunque obviamente eso no es una solución (ni media), nuestra intención seguía siendo la de que terminaran el trabajo para el que se les había contratado y abonarles la factura completa. Ni propusieron solución alguna, ni volvieron a dar señales de vida, lo que nos lleva a pensar que con toda seguridad no eran los proveedores indicados para ofrecernos este tipo de soluciones (¿que clase de consultoría se rinde al mínimo problema, pretende cobrar parcialmente al cliente, y se desentiende de dar una solución?). Aunque nos dejaron algunas perlas, que no voy a trascribir, a fecha de hoy no sabemos muy bien cual es el modelo de negocio de la empresa, que lejos de entender el concepto del software libre, la consultoría, y proporcionar soluciones, dan la impresión de querer utilizar el software ya existente (cuya licencia lo permita) para vender el software como propio, y cobrarlo como tal. ![]() Por supuesto, esto no deja de ser una pequeña anécdota entre pequeñas empresas de poco capital, pero nos hace entender como grandes empresas prósperas y solventes fracasan por una mala elección de proveedores. La elección de los proveedores adecuados a veces puede ser más importante que la de los propios clientes o el personal de la empresa. Afortunadamente, en nuestro caso, fuimos capaces de encontrar otro proveedor con los mismos servicios (otra de las ventajas del software libre), capaces, no sólo de ofrecer soluciones técnicas a la altura de nuestras necesidades, sino de ver las posibilidades del proyecto y la proyección, positiva para ambas partes, de futuras colaboraciones.
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